¿Quizá contratar a un abogado no sirva de nada? Especialmente hoy en día, cuando las leyes cambian constantemente y los juzgados están saturados de trabajo, tardando meses, cuando no años, en responder a las demandas de los ciudadanos.
Y, además, una vez dictada la sentencia, vuelven a transcurrir meses, e incluso años, hasta que se ejecuta.
¿Qué hace entonces el abogado? Parece que nada; su trabajo no se aprecia.
Todo esto es cierto. Sin embargo, creo que la respuesta se encuentra precisamente en lo expuesto anteriormente.
Ahora imaginemos a un ciudadano enfrentándose solo a estas leyes complejas y a los juzgados. Su única posibilidad de salir adelante es contar con el acompañamiento de un abogado.
Eso sí, contratar a un abogado es como elegir a un buen patrón para realizar una travesía por mar. No solo debe contar con una buena embarcación, es decir, un buen conocimiento de las leyes, sino también saber cómo está el mar en cada momento y hacia dónde soplan los vientos.
Pilar Sanz Valencia.