He estado pensando sobre qué escribir y cómo hacerlo acerca de temas jurídicos, de manera que, humildemente y dentro de mis conocimientos, pueda servir de orientación y/o ayuda a las personas que, en un momento determinado, se encuentran ante dudas.
En el día a día, hay muchas normas que nos rodean de tal forma que, en ocasiones, nos hacen sentir perdidos y confundidos. Tampoco sabemos siempre dónde ni a quién acudir para pedir consejo. Y podemos llegar a sentirnos paralizados.
¿Qué hacer cuando se nos presenta un problema legal?
Lo primero que aconsejaría a cualquier persona que se encontrara ante esta situación es que, en primer lugar, se relajara e intentara distanciarse momentáneamente del problema. Ya se sabe aquello de que, cuando se forma parte del problema, no se puede ser, al mismo tiempo, parte de la solución.
Después, si considera que necesita el asesoramiento de un abogado, le recomendaría que consultara con familiares, amigos y personas de confianza cuyo criterio valore, y les pidiera referencias sobre algún profesional con el que hayan tenido una buena experiencia. Normalmente, la mejor publicidad y la más fiable es la que proporciona un antiguo cliente satisfecho.
También le aconsejaría acudir a las redes sociales, consultar la página web del Colegio de Abogados correspondiente y realizar su propia búsqueda.
Y, por último, concertar una cita.
Le recomendaría encarecidamente que prestara atención y tomara nota de cómo es atendido, del tiempo que el profesional le dedica, de si es escuchado, de si puede plantear preguntas, de cómo es el despacho, etc. Asimismo, siempre puede consultar con otros profesionales.
Y le pediría, sobre todo, que fuera completamente sincero con el profesional que le atienda. En ocasiones, no se quiere contar toda la verdad por la errónea creencia de que, maquillando los hechos, el abogado se pondrá más de su parte. Con ello solo se consigue no recibir un buen asesoramiento y, en la mayoría de los casos, perder el asunto.
¡Ah! También le indicaría que no olvidara abonar los honorarios del profesional, ya que los abogados vivimos de la prestación de nuestros servicios. Nunca está de más consultar previamente el precio de la primera visita.